Durante la era isabelina, los hombres seguían modas específicas y estrictas regulaciones sobre su vestimenta. Explora los estilos definitorios, las prendas habituales y su evolución en este fascinante período histórico.
Resumen de la moda isabelina
El período isabelino abarca el reinado de la reina Isabel I de Inglaterra (1558-1603), una época de renacimiento cultural, literario y expansión política, marcada por la exploración protestante y aventuras ultramarinas. Mientras Inglaterra prosperaba en la segunda mitad del siglo XVI, la moda permanecía rigurosa para hombres y mujeres. Existían normas precisas sobre qué vestir, cómo llevarlo y hasta cómo mirar a las mujeres.
Los estilos evolucionaron notablemente durante su reinado. Aunque las mujeres son más recordadas por sus atuendos, muchas de sus prendas imitaban las masculinas, como la gorguera (volantes en el cuello), usada por ambos sexos y cada vez más elaborada con el tiempo.
Ropa interior
A diferencia de la actualidad, los hombres vestían múltiples capas. Estas eran las prendas interiores diarias:
Mangueras o medias
Similares a medias modernas, se subían hasta la cintura sin entrepierna cerrada, por lo que se usaban braguetas. Siempre se llevaban, con o sin calzones. Con el tiempo, al caer en desuso las braguetas, se acortaron hasta justo por encima de la rodilla, ocultas por los pantalones.
Bragueta
Colocada sobre las mangueras, cubría los genitales, esencial con jubones cortos. A menudo sobredimensionada para servir de bolsillo. Hacia 1570, pasó de moda; los calzones incorporaron cierres con botones. Al final del reinado, desapareció.
Camisa
Hechas de rectángulos de tela cosidos a mano, se ajustaban al cuerpo con refuerzos axilares para movilidad, según expertos como el gremio St. George North. Clase baja: lino blanco o natural. Clase media: lino fino blanco con gorguera almidonada y bordados negros, sin tintes.
Ropa de abrigo
Prendas exteriores sobre la interior:
Dobletes o jubones
Jubón ajustado sobre la camisa, acolchado, deshuesado y abotonado. Estilos variaban en acolchado, rigidez y botonería. Hombros enfatizados; cintura estrecha (a veces con faja). Botones de madera a gemas preciosas. Siempre con camisa por modestia.
Calzones o pantalones
Llevados a la cintura natural, suspendidos del jubón. Longitudes: rodilla, bajo rodilla o media pantorrilla (estilo capri). Clase baja: lana gruesa. Clase media: fruncidos, colores finos. Alta: seda, terciopelo, cuero; cortes verticales con contrastes.
Gorgueras
Volantes en cuello y muñecas, sobre banda. Usadas por todos, simples o elaboradas, sin bordados habituales.
Sombreros
Esenciales al aire libre. Clase baja: gorras planas, paja, lana. Reflejaban oficios. Media/alta: fieltro, italianos, con plumas cortas.
Prendas exteriores
Obligatorias para salir:
Chalecos
Jubones sin mangas sobre el principal: lana o cuero, con botones o cortes decorativos.
Capas, capas y abrigos
Estilos sueltos o ajustados, cortos o largos. Cuero impermeable; alta: terciopelo, pieles. Valor por materiales y adornos.
Zapatos
Clase baja: simples de cuero redondeado. Botas hasta rodilla con hebillas para trabajo.
La ropa como símbolo de estatus
Telas lujosas (terciopelo, satén, pieles, oro/plata) indicaban clase alta. Colores ricos eran costosos.
En 1574, Isabel I promulgó sumptuarias: e.g., solo hijos mayores de caballeros con terciopelo; seda/oro restringido. Violaciones: multas, pérdida de bienes/títulos.
Ropa para reflejar ocupación y personalidad
Estilos denotaban profesión (delantales, etc.). Cortes, colores y ajuste reflejaban estatus laboral en múltiples capas.