Pink acudió a los Grammy 2018 en compañía de su esposo Carey Hart, su hija Willow y su madre, convirtiendo la alfombra roja en un evento familiar. Sin embargo, su vestido voluminoso y colorido generó especulaciones entre los fans sobre un posible embarazo oculto.
La cantante de 38 años no ha dado ninguna pista al respecto: un vestido amplio no equivale a un anuncio de embarazo. Pink siempre ha sido abierta sobre su deseo de una familia numerosa, incluso antes del nacimiento de su segundo hijo, Jameson, en 2016. "Me gustaría tener cinco", confesó a E! Noticias en 2013.

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Este no es el primer encuentro de Pink con críticas corporales en la alfombra roja. En 2015, respondió a los comentarios sobre su peso en Twitter: "Puedo ver que algunos están preocupados por mi peso. Mi vestido no fotografió tan bien como en mi cocina, pero me siento hermosa. Estoy perfectamente sana, y mi cuerpo voluptuoso y fuerte merece un descanso". Aseguró que su esposo la ama en cualquier talla, citando: "Mi esposo dice 'es más para amar al bebé'".
En los VMA del año anterior, Pink abordó el bullying sufrido por su hija de seis años: "Me dijo 'Soy la chica más fea que conozco, me parezco a un niño con cabello largo'". En lugar de reaccionar impulsivamente, preparó una presentación de PowerPoint con íconos andróginos que viven su verdad. "¿Me ves cambiando mi cuerpo o mi estilo? No. ¿Me ves llenando arenas? Sí. No cambiamos, transformamos la grava en perla y mostramos más tipos de belleza".
A menos que Pink confirme un embarazo, evitemos especulaciones sobre su cuerpo. Respeto y positividad ante todo.