Si eres como la mayoría, no renunciarás fácilmente a tus productos favoritos de cuidado de la piel. Aplicarlos por la mañana y la noche es un ritual que aporta alegría y relajación, ayudando a iniciar y cerrar el día. Más allá de los beneficios sensoriales, surge la duda: ¿qué ocurre realmente con cada crema, suero o protector solar una vez que los aplicamos?
Quizá hayas oído que el 60 % de los productos se absorbe en el torrente sanguíneo en solo 26 segundos. Estas afirmaciones virales carecen de respaldo científico y generan confusión.
Para aclarar mitos y ofrecer información precisa, consultamos a químicos cosméticos, dermatólogos y expertos en skincare. Sigue leyendo para entender cómo funciona la piel y qué pasa con tus fórmulas favoritas al aplicarlas.
¿Cómo funciona la piel?
La piel, nuestro órgano más grande y multifuncional, actúa como barrera protectora contra sustancias dañinas del entorno, explica Kristina Kitsos, RN, enfermera cosmética en Beverly Hills, California.
Está formada por tres capas: la epidermis (superior e impermeable, con el estrato córneo de células muertas superpuestas como tejas, unidas por ácidos grasos); la dermis (intermedia, con colágeno, elastina, vasos sanguíneos, folículos pilosos y glándulas sudoríparas); y la hipodermis (inferior, con grasa y tejido conectivo).
¿Cómo absorbe la piel los productos de cuidado?
La piel no es una esponja. "La mayoría de los productos tópicos actúan en la superficie", afirma Ron Robinson, químico cosmético de BeautyStat.com. "Rara vez llegan a la dermis, donde está el suministro sanguíneo".
La sensación de "absorción" es solo evaporación al aire: los ingredientes se secan rápidamente, según los dermatólogos.
Absorción implica entrar al torrente sanguíneo; penetración, llegar al estrato córneo y capas profundas. "La penetración es clave para que los activos hidraten y fortalezcan la piel en su capa objetivo", dice Kitsos.
El estrato córneo (ácidos grasos, sebo, ceramidas) es hidrorrepelente, pero los productos contienen agua para disolver activos. Aquí entran los potenciadores de penetración (alcoholes, ácidos linoleico y oleico), que reducen la barrera cutánea, como en medicamentos transdérmicos y cosméticos.
Factores como la textura (sueros líquidos penetran mejor que cremas oclusivas con vaselina) y el tamaño molecular influyen: vitamina C, E y ácido hialurónico penetran fácilmente; aceites y siliconas quedan en superficie, pero sellan y hidratan.
Algunos ingredientes ultrapequeños (retinol, avobenzona, oxibenzona, parabenos) pueden entrar al torrente sanguíneo o linfático, por su solubilidad anfifílica. El retinol, por ejemplo, se evita en embarazo (Proposición 65 de California). La exposición crónica es incierta, reforzando la importancia de la belleza limpia.
¿Importa el grosor de la piel?
Sí, y también la zona. "Piel más delgada = mayor penetración", indica la Dra. Sheilagh Maguiness, MD, dermatóloga certificada y cofundadora de Stryke Club. Áreas delgadas: párpados, folículos; gruesas: plantas de pies, palmas. Condiciones como dermatitis atópica comprometen la barrera.
¿Pueden entrar realmente al torrente sanguíneo?
Sí y no. "Algunos químicos diminutos de protectores solares aparecen en sangre", dice Kitsos. Pero se necesitan dosis masivas y años para riesgos reales, según Shuting Hu, PhD, químico cosmético y fundadora de Acaderma. Tu epidermis y dermis protegen eficazmente.