El jabón de lavanda casero es un aliado natural excepcional para el cuidado de la piel. Sus propiedades hidratantes, purificantes y antibacterianas limpian en profundidad, mientras que el aroma relajante de la lavanda alivia el estrés, favorece el descanso y eleva el bienestar diario. Como expertos en cosmética natural con años preparando recetas caseras, en unComo te ofrecemos esta guía probada, económica y segura para elaborarlo en casa.
Necesitarás:Para este jabón casero de lavanda, usaremos aceite de oliva virgen extra y sosa cáustica, ingredientes clave en la saponificación tradicional. Sigue estos pasos con precaución para resultados profesionales.
2Prepara una infusión de lavanda con 210 ml de agua y 2 cucharadas de flores secas. Hierve brevemente, deja reposar, enfría completamente y cuela en un recipiente plástico resistente.
3En un espacio ventilado, con guantes, gafas y mascarilla, añade poco a poco los 85 ml de sosa cáustica a la infusión fría, removiendo hasta disolverla. La sosa genera calor y vapores irritantes; prioriza la seguridad para evitar quemaduras.
4Mientras la mezcla de sosa se enfría a unos 35-40°C, calienta los 680 ml de aceite de oliva a fuego bajo hasta igual temperatura aproximada.
5Vierte lentamente el aceite en la mezcla de sosa, removiendo con espátula en círculos hasta lograr el "rastro": la pasta espesa que deja marca al caer.
6Incorpora los 10 ml de aceite esencial de lavanda y bate hasta obtener una mezcla homogénea y cremosa.
7Vierte en un molde plano y ancho. Espolvorea lavanda fresca picada opcionalmente. Cubre con film y deja curar en lugar fresco durante 15 días para saponificar y endurecer. Desmolda, corta en barras y disfruta.
8Prueba también nuestra receta de jabón de aloe vera en unComo, perfecta para pieles secas y sensibles.