El traje zoot definía una silueta suave y exagerada. Popularizado inicialmente por los "hipsters" afroamericanos a mediados y finales de la década de 1930, fue adoptado por entusiastas del swing jazz de todas las etnias. La chaqueta destacaba con hombros anchos y solapas generosas, estrechándose dramáticamente en la cintura y ensanchándose hasta las rodillas. Los pantalones, de talle alto y plisados, fluían amplios en las rodillas y se ajustaban radicalmente en los tobillos. El conjunto se completaba con un sombrero porkpie, cadena de reloj larga, cinturón delgado y zapatos a juego. Este estilo andrógino se usaba tanto por hombres como por mujeres, aunque era más popular entre los varones.
Variantes del Traje Zoot
Los zooters del este optaban por colores y patrones vibrantes, mientras que los de la costa oeste preferían versiones más discretas, posiblemente influenciados por la orden de marzo de 1942 de la Junta de Producción de Guerra, que limitaba las medidas de los trajes masculinos y racionaba materiales civiles. La moda masculina se moderó en general, y "el drapeado" surgió como la variante conservadora del zoot suit: chaqueta más corta (a mitad del muslo), similar a un traje de negocios oversized. En Los Ángeles, algunas mujeres combinaban faldas plisadas con chaqueta drapeada, medias y sandalias huarache.
Primeros Orígenes
Los relatos contemporáneos ubican sus orígenes en comunidades afroamericanas de Gainesville (Georgia), Chicago y Harlem, aunque sus raíces estilísticas provienen de la moda eduardiana de principios de siglo. En el noreste se llamaba "traje raíz", "traje traje" o "traje zoot"; en el Sur, "killer diller"; y en el oeste, "drape shape" o "el tacuche" en español.
Cultura Popular
Los empleos en la producción de guerra permitieron a los jóvenes experimentar con el consumo, inspirados en artistas de jazz afroamericanos. La música jazz, la danza, la ropa y el argot cruzaron barreras raciales, recreando identidades sociales. Para muchos, representaba una celebración de la vida pese a las dificultades de los años 30; para otros, un símbolo de riqueza modesta por el empleo bélico, pasando de lo rural a lo urbano. Sin embargo, su asociación con hipsters, drogas y sexo lo hacía escandaloso.
Aunque algunos lo veían inofensivo, generó reacciones viscerales como ruptura de normas sociales. Críticos cuestionaban cómo jóvenes de color de clase trabajadora podían costearlo honestamente, lo consideraban despilfarro de materiales racionados o proyección de simpatías anti-guerra.
A mediados de los 40, se convirtió en símbolo de subversión ante tensiones raciales crecientes. Mientras personas de color desafiaban barreras, blancos resistían con violencia. En junio de 1943, en Los Ángeles estallaron los Zoot Suit Riots por una semana, extendiéndose a otras ciudades. Los disturbios de Detroit fueron los más letales: 25 negros y 9 blancos muertos, más de 1.800 arrestos. En LA, sin muertes graves, la multitud militar (mayormente blanca) atacaba a jóvenes de color por su "arrogancia".
El jazz se expandió con las tropas aliadas, popularizando el zoot suit en Francia, Inglaterra y Sudáfrica. Pasó de moda posguerra con el be-bop, pero inspiró a los Teddy Boys londinenses. Décadas después, el chicano Luis Valdez lo inmortalizó en su musical Zoot Suit, con renacimientos en el suroeste, low riders y trajes personalizados. Diseñadores como Stacey Adams, Vittorio St. Angelo y Gianni Vironi ofrecen versiones modernas, ya sin controversia.
Ver también: Vestido afroamericano; Moda latinoamericana.
Bibliografía
Capeci, Dominic J. y Martha Wilkerson. Violencia en capas: los alborotadores de Detroit de 1943. Jackson: Universidad de Mississippi, 1991.
Mazón, Mauricio. Los disturbios de Zoot Suit: la psicología de la aniquilación simbólica. Austin: Universidad de Texas, 1984.
Pagán, Eduardo Obregón. Asesinato en Sleepy Lagoon: Zoot Suits, Race y Riot in Wartime L.A. Chapel Hill: Prensa de la Universidad de Carolina del Norte, 2003.
White, Shane y Graham White. Estilo: cultura expresiva afroamericana desde sus inicios hasta el zoot suit. Ithaca, Nueva York: Cornell University Press, 1998.