El término "vestido camisero" describe tradicionalmente un vestido de corte recto en los laterales, suelto en la cintura, inspirado en la prenda interior conocida como camisola o chemise. Este estilo se popularizó en épocas de transición de la moda, especialmente en las décadas de 1780 y 1950, para diferenciarlo de las siluetas ajustadas predominantes.
Orígenes de la camisola
En el siglo XVIII, la camisola era la principal prenda interior femenina: una pieza holgada hasta la rodilla, de lino blanco, con silueta recta o ligeramente triangular. El término se aplicó por primera vez a una prenda exterior en la década de 1780, cuando la reina María Antonieta popularizó en Francia el chemise à la reine, un vestido informal de algodón blanco puro, similar en corte y material a la camisola. Alrededor de 1800, los vestidos camiseros de corte recto y cintura alta con faja o cordón se convirtieron en la norma, haciendo innecesario el término, que regresó a su uso original para lencería.
Los vestidos camisero emergen como tendencia
Alrededor de 1910, los vestidos columnares con cinturones sueltos evocaron los estilos del siglo XIX, reviviendo la denominación "camisola". En los años 1920, la camisola interior evolucionó a una prenda tubular hasta la cadera con tirantes finos. Aunque los vestidos rectos sin cinturón de esa década se asemejaban más a camisolas que nunca —y los historiadores los llaman así hoy—, el término se usó esporádicamente. Tras la vuelta a siluetas entalladas en los 1930, el vestido camisero resurgió en 1940: corte directo desde los hombros o fruncido en canesú, siempre con cinturón.
Vestidos camiseros modernos: la funda, la túnica y la revolución
La década de 1950 marcó el auge del vestido camisero. Diseñadores como Christian Dior y Cristóbal Balenciaga experimentaron con tubos y túnicas sueltas, manteniendo los modelos con cinturón. El cambio radical llegó en 1957 con vestidos rectos sin cintura, bautizados chemises o sacos. Estos generaron controversia: criticados por ocultar la figura, pero alabados por su modernidad. El "saco" aludía al vestido del siglo XVIII que Balenciaga reinterpretó con volumen en la espalda.
Los estilos sin cintura, rectos o en A, se integraron gradualmente en los armarios de los 1960. El término "camisero" cayó en desuso por connotaciones negativas de la polémica o por la obsolescencia de la camisola interior. Surgieron nombres como shift, muumuu o vestido tienda. Tras siluetas ajustadas en los 1970, revivieron en los 1980. Hoy, con variedad de opciones, se describen como rectos o holgados.
Ver también: vestido de línea A; Christian Dior.
Bibliografía
Keenan, Brígida. Dior en Vogue. Londres: Octopus Books, 1981.
Miller, Lesley Ellis. Cristóbal Balenciaga. Londres: B. T. Batsford, Ltd., 1993.
"Temas de la época". The New York Times (28 de mayo de 1958). Excelente resumen contemporáneo de la controversia.