Los zapatos de tacón alto representan, quizá más que cualquier otra prenda, el epítome de la feminidad en la moda. Desde niñas que husmean en los armarios de sus madres para jugar a disfrazarse, hasta el primer par como rito de paso a la adultez, estos zapatos han cautivado generaciones.
Aunque su uso prolongado puede dañar los pies, los tacones altos se perciben como la opción más sexy y femenina. Transforman la postura: alargan las piernas, afinan pantorrillas y tobillos, proyectan el busto hacia adelante y arquean la cadera, formando una silueta en S seductora que realza el andar. Esta paradoja define su encanto: empoderan con altura y confianza, pero también generan vulnerabilidad, limitando la movilidad.
Los tacones altos mantienen una larga conexión con el fetichismo sexual, desde las botas de dominatrix hasta zapatos bondage.
Orígenes
Introducidos en la década de 1590, ganaron popularidad en 1660 gracias a Luis XIV de Francia, quien, siendo bajo, los combinó con pelucas altas para aparentar mayor estatura. Los tacones rojos, exclusivos de la corte real, simbolizaban estatus y poder, moda que perduró hasta 1770.
El siglo XVIII
En las décadas de 1770-1780, la moda francesa colocaba tacones bajo el arco del pie, aplastando los dedos en puntas elevadas y obligando a una postura provocativa. Un poema satírico de la época ironizaba: "Súbete a los tacones franceses / Cuando vas a un baile / ¡Está de moda tambalearse / y demostrar que puedes caer!". Hacia 1810, los tacones se redujeron o adoptaron forma de cuña, desapareciendo temporalmente.
El siglo XIX
Desde 1850, resurgieron para mujeres; en 1860 alcanzaban 6,35 cm. En 1868, El Tesorero de las Damas advertía: "Las botas de tacón alto son universales, pese a las críticas médicas por causar callos, calambres, cojera prematura y pérdida de simetría en las pantorrillas" (Swann, p. 48). En 1867 surgió el tacón Pinet, recto y delgado, del zapatero francés François Pinet.
En 1890, cortesanas lucían el "zapato Cromwell", con tacones de hasta 16,5 cm, inspirado en fantasías victorianas.
Los primeros tacones eran de madera recubiertos de cuero o tela, con suelas reforzadas bajando por el talón.
El siglo XX
El tacón cubano surgió en 1904, con lados rectos y capas de cuero. En los 1920, el zapato de barra con tacón Louis o cubano era icónico, adornado con strass y esmaltes para noches.
El New Look de Christian Dior en 1947 impulsó tacones delgados; una varilla de acero en tacones plásticos evitó roturas. Los stilettos debutaron en Daily Telegraph (1953), popularizados por Roger Vivier, causando problemas como agujeros en suelos y rejillas urbanas.
En 1960, los Beatles revivieron tacones cubanos en botas Beatle. En 1980, regresaron con el power dressing femenino. Desde 2000, Manolo Blahnik brilló en Sex and the City. Hoy, perduran en ocasiones especiales o uso diario.
Véase también: Manolo Blahnik; Botas; Zapatos; Zapatos de mujer.
Bibliografía
McDowell, Colin. Zapatos: Moda y Fantasía. Londres: Thames and Hudson Inc., 1989.
Pattison, Ángela y Nigel Cawthorne. Zapatos: un siglo de estilo. Londres: The Apple Press, 1998.
Pratt, Lucy y Linda Woolley. Zapatos. Londres: Publicaciones V&A, 1999.
Swan, June. Zapatos. Londres: B. T. Batsford, Ltd., 1982. Excelente reseña histórica.