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Historia y Evolución del Uniforme Prisional: De la Humillación a la Normalización

Historia y Evolución del Uniforme Prisional: De la Humillación a la Normalización

La vestimenta en las prisiones ha variado históricamente según el país, desde uniformes reglamentados hasta ropa cotidiana. Su diseño e implementación dependen del pensamiento penal vigente, el nivel de vigilancia requerido por los regímenes políticos, los tipos de delitos y las instituciones específicas, como cárceles juveniles, femeninas o de máxima seguridad, penitenciarías federales o locales.

Negligencia maligna

En Estados Unidos, Gran Bretaña y Europa durante el siglo XVIII, regímenes de "negligencia maligna" provocaron desorden: reclusos con harapos, casi desnudos y encadenados. Dado que la mayoría de los delitos eran cometidos por pobres, los presos solían conseguir su propia ropa. Voltaire, arrestado en Francia en 1727, exigió vestir sus prendas personales. En Irlanda, en 1887, disidentes recibieron abrigos para complementar la lana gruesa proporcionada por la prisión.

Reforma penitenciaria

Las reformas del siglo XIX en Estados Unidos y Europa, influenciadas por la Ilustración y teorías de normalización, integraron la vestimenta como herramienta disciplinaria para corregir conductas desviadas. Entre 1820 y 1930, regímenes de silencio y aislamiento introdujeron uniformes a rayas blancas y negras, diseñados para degradar, identificar y facilitar la recaptura en fugas.

Marca y vergüenza

En Europa, especialmente Francia en la década de 1830, pantalones a rayas y overoles azules mejoraron la vigilancia de cadenas de presos. En Australia, convictos usaban uniformes con flechas; en Gran Bretaña, la Ley de Prisiones de 1870 impuso monos con flechas anchas para avergonzar. Estas se abolieron en la década de 1920 con reformas pos Primera Guerra Mundial.

Además, capuchas se usaban al transitar del trabajo a celdas o durante ejercicio, reforzando debates sobre reflexión en aislamiento.

Control social versus derechos humanos

En el siglo XXI, el control social penitenciario correlaciona con el desprecio a derechos humanos en la ropa reglamentaria.

Reformas internacionales de los 1950 culminaron en la Declaración de la ONU de 1955:

"A todo recluso al que no se le permita usar su propia ropa se le debe proporcionar un conjunto de ropa adecuada para el clima y para mantenerlo en buen estado de salud. Dicha ropa no debe ser degradante o humillante de ninguna manera (Orland, p. 169)."

Desde entonces, las variaciones se aproximan a esta norma y a debates de normalización, donde el confinamiento basta como castigo, aplicando estándares civiles en alimentación, vestimenta y educación.

Variaciones internacionales

En el Reino Unido, presos no condenados usan ropa personal; cada prisión define privilegios. En Holloway, mujeres optan por chándales, camisetas y zapatillas para preservar prendas o adaptarse. Hombres condenados reciben jeans, sudaderas, camisas a rayas, monos verdes y zapatillas sin marca; ropa usada inicial suele ser inadecuada.

Historia y Evolución del Uniforme Prisional: De la Humillación a la Normalización

En EE.UU., depende de la institución y delito: monos blancos en federales, naranjas en tránsito. Prisioneras usan ropa propia tras las 5 p.m. Algunas categorías permiten jeans, camisetas y overoles. En detención de inmigración, monos naranjas holgados se ven degradantes para algunas mujeres por normas culturales.

Ambas vestimentas se fabrican en talleres penitenciarios bajo controles estrictos de diseño, costura, bolsillos, tela y color.

A nivel global, varía por políticas penales, riqueza y categorización. Permitir ropa propia marca normalización y rehabilitación, como en Suecia, Holanda (1997-1998), Suiza (prisiones abiertas) y Lituania (1997). Protestas de presos políticos, como en Irlanda (1976-1982) y Perú (1985-1989), exigen ropa civil. En Haití (1990s), ropa personal refleja negligencia.

Reglamento de vestimenta e identidad

Debates actuales incluyen etiquetado electrónico, que plantea preocupaciones sobre control social y rehabilitación vía regulación de vestimenta e identidad, como señaló Foucault.

Ver también: Códigos de vestimenta; Uniformes ocupacionales.

Historia y Evolución del Uniforme Prisional: De la Humillación a la Normalización

Bibliografía

Foucault, Michel. Disciplinar y castigar: el nacimiento de la prisión. Londres y Nueva York: Penguin Books, 1991.

Goffman, Erving. Asilos. Londres: Penguin Books, 1968.

Mayhew, Henry y John Binny. Prisiones Criminales de Londres. Londres: Frank Cass and Company, Ltd., 1971.

Morris, Norval y David Rothman, eds. Historia de la prisión de Oxford. Oxford y Nueva York: Oxford University Press, 1995.

Orlando, Leonardo. Prisiones: Casas de la Oscuridad. Nueva York: Prensa Libre; Londres: Macmillan, 1978.