Los tintes naturales provienen de fuentes orgánicas como plantas, insectos, mariscos y minerales. Se extraen de raíces, maderas, cortezas, bayas, líquenes, hojas, flores, nueces y semillas. Hasta la invención de los tintes sintéticos en la segunda mitad del siglo XIX, eran la única opción para colorear textiles, cueros, cestería y otros materiales. De miles de sustancias colorantes naturales, solo unas pocas destacaron comercialmente. El "colorante" es la planta o material fuente, y se logran paletas completas mediante teñido en baño único o secuencial.
Existen dos tipos principales: los tintes adjetivos (como la rubia), que requieren mordientes para fijarse a las fibras, y los sustantivos (como cártamo, cochinilla o nuez negra), que se adhieren directamente o contienen taninos naturales. Los mordientes crean un puente químico entre tinte y fibra. Tintes como rubia y cochinilla son policromos, generando variados colores según el mordiente. Comunes son ácidos orgánicos débiles (acético, tánico) y sales metálicas (sulfato de aluminio, ferroso o cobre). Generalmente, se premordienta el tejido antes del teñido, aunque se pueden agregar al baño o post-teñir.
Uso Actual
Los tintes naturales se emplean en artesanía y por artistas, con un resurgir comercial por preocupaciones ambientales ante sintéticos contaminantes. Son renovables y fomentan economías rurales. Sin embargo, no compiten masivamente con sintéticos por su uniformidad, variedad cromática y resistencia conocida. Contrario a mitos, muchos ofrecen excelente fijación a luz, lavado, agua y sudor. Extractos comerciales simplifican el proceso y la mezcla de colores.
Tintes Naturales Históricos
Antiguas civilizaciones como egipcios, fenicios, peruanos, italianos, indios y chinos dominaron el teñido. Fueron clave en el comercio hasta el siglo XX, cuando sintéticos los desplazaron, aunque persisten en nichos especializados.
Los amarillos abundan pero suelen ser débiles; destacaron soldadura (Reseda luteola), superior a azafrán (Crocus sativus), cártamo (Carthamus tinctorius) y quercitrón (Quercus tinctoria nigra). Osage naranja (Maclura pomifera) es moderno de Norteamérica.
Rojo: rubia (Rubia tinctorum), cochinilla (Dactylopius sp.), kermes (Kermes vermilio), laca (Laccifer lacca), cudbear (líquenes) y palo Brasil (Caesalpinia spp.). Rubia y cochinilla fueron primordiales.
Azul: índigo de Indigofera spp. (fermentado y reducido) y glasto (Isatis tinctoria).
Negro/marrón: campeche (Haematoxylum campechianum) y nogal negro (Juglans nigra).
Morado: púrpura tiria de Murex y orchil de líquenes.
Mineral: óxidos de hierro, cromo y Prusia.
Proceso de Teñido
Tradicional: extraer colorante cociéndolo, preparar baño, añadir tejido premordientado, cocer, enfriar y secar (opcional enjuague tardío).
Contacto: sellar colorante, humedad, sal o mordiente con tejido en bolsa/frasco por días/semanas para patrones únicos.
Ver también: Tintura; Tintes Químicos y Sintéticos.
Bibliografía
Casselman, Karen Leigh. Oficio del tintorero: color de plantas y líquenes del noreste. Toronto: Prensa de la Universidad de Toronto, 1980.
Gordon, P. F. y P. Gregory. Química orgánica en color. Berlín: Springer-Verlag, 1987.
Liles, J. N. El arte y la artesanía del teñido natural: recetas tradicionales para uso moderno. Knoxville, Tennessee: University of Tennessee Press, 1990.